Si hace unos días nos hacíamos eco del fenómeno de la literatura infantil y juvenil protagonizado por Los Juegos del Hambre, hoy no podemos por menos que hablar en este foro de otro fenómeno de índole muy diferente (entiéndase en este caso “fenómeno” como “persona sobresaliente en su línea”), Maurice Sendak, de cuyo fallecimiento recibíamos la triste noticia el pasado 8 de mayo.
Considerado uno de los ilustradores de cuentos infantiles más importantes del siglo XX, Sendak saltó a la fama en 1963 con la publicación de Donde viven los monstruos, con la que ganó la prestigiosa Medalla Caldecott en 1964, y que forma parte fundamental del imaginario infantil desde su publicación hasta nuestros días, en que sigue cosechando éxitos de venta en todo el mundo (en España está disponible en todas las lenguas del Estado).
Según los críticos, Sendak creó escuela, porque, contra lo que dictaban las convenciones, nunca limitó su obra a las fórmulas tradicionales y porque mostró al lector el lado más “oscuro” de la psique humana. A Sendak no le incomodaba romper moldes, muestra de ello es que muchos de los héroes y heroínas de sus historias son mal educados, tercos y hasta desagradables. Asimismo, la crítica ha comparado sus ilustraciones con las obras de Henri Matisse y Marc Chagall.
En una entrevista afirmó que “el artista pone elementos de su obra que vienen de lo más profundo de sí mismo. Los toma de una vena peculiar de su infancia, siempre abierta y viva” (1) ; de hecho, en Donde viven los monstruos, su obra más influyente, refleja como en ninguna otra su interés por las tensiones psicológicas de la infancia y el crecimiento, la relación de dependencia y resentimiento que pueden sentir los hijos hacia los padres y las tinieblas en las que se mueven los niños al adentrarse en la edad adulta.
En ella, Sendak narra la historia de un niño llamado Max que se embarca en un paseo por su propia imaginación después de que su madre le castigue mandándole a la cama sin cenar. En su habitación, Max se imagina en una isla habitada por monstruos tan infantiles como él, que le provocan una desazón que le lleva de nuevo a casa; se trata del viaje interior de un niño para dominar sus temores.
Cuando fue publicada, muchos adultos se echaron las manos a la cabeza, criticaron que en un libro para niños aparecieran monstruos de forma tan explícita, si bien lo que parece que realmente les incomodó es que en un cuento para niños aparecieran tan claramente retratados sentimientos como la furia y el odio, presentes en todos los niños, que hasta la fecha habían sido censurados en los libros infantiles.
El libro, un clásico de la literatura infantil, ha sido adaptado al teatro y el cine. En 1980 dio lugar a una ópera compuesta por el británico Oliver Knussen, y en 2009 el director Spike Jonze lo trasladó a la pantalla grande por decisión del autor. Asimismo, la obra logró un volumen de ventas superior a los 19 millones de ejemplares en 2009, buena parte de ellos en Estados Unidos.
Maurice Bernard Sendak nació en Brooklyn, Nueva York, el 10 de junio de 1928. Creció en el seno de una familia de inmigrantes judíos polacos y tuvo una infancia difícil. Su frágil salud, que lo llevó a pasar largos periodos de tiempo en cama, fue determinante en su obra. Según reveló el propio Sendak, decidió que sería ilustrador por influencia de la clásica película animada Fantasía, de Walt Disney. En septiembre de 2011 se publicó el que hasta ahora es su último libro, Bumble-Ardy, y en febrero de 2013 se publicará su obra póstuma, My brother’s book, basada en su relación con su hermano Jack, también ilustrador.